martes, noviembre 30, 2004

Cartesiano tu, cartesiano yo

El viernes vi como un borrachín, probaba la nota que producía el pasamanos de la boca del metro al chocar con su craneo. Y nadie se paró.

El sábado ví como una cría con la mayoría de edad recién cumplida era arrastrada camino de su casa (supongo) por unas amigas que malamente podías con su alma.

Y nadie se paró.

El lunes ví como una rumana muy guapa pedía a escasos 2 metros de un supermercado sentada sobre un cartón.

Y alguien la había dado alguna moneda.

Hoy casi a la secretaria le pilla la puerta del ascensor.

Y todo el mundo echo mano para que no se cerrara.



Quizás estés pensando que esto va a ser la típica apología de lo malos que somos, de lo injusto que es el mundo, y con un colofón en plan: todos podemos cambiar este mundo y hacerlo mejor, y bla bla bla.



Pues no.



¿Por qué no? Muy sencillo, no podemos.



Tu y yo, vivimos así, vemos la vida por estos ojos, por un señor, que no tenía nada de simpático, un tal Descartes.

Qué quiere decir esto? Muy sencillo, solo crees lo que ves, solo te interesa lo que te produce beneficio o perjuicio, el motor de tu vida está en función de unas sencillas (o complejas depende el caso) ecuaciones matemáticas que tenemos en nuestra cabeza, donde nos dice lo que es bueno y malo, lo que es agradable, aceptable, barato, caro, placentero o suficientemente deseable.



Gracias a nuestras pequeñas ecuaciones cerebrales podemos discutir “irrefutablemente” de por qué me he comprado este coche, o por qué he pagado el doble por unos pantalones.



Buscamos nuestros equilibrio, nuestra paz interior, nuestra coherencia, por medio de tener maximizadas todas estas ecuaciones, y eso nos hace felices… o al menos no nos hace más infelices.



Pero ¿qué pasaría si rompemos la baraja? Si dejamos de plantearnos lo que es bueno o malo? Si por fin fueramos capaces de vomitar el dichoso fruto prohibido el Eden, arrancado del árbol de Lo Bueno y Lo Malo? Y si funcionáramos sin reglas, sin ecuaciones, y parámetros de bueno, malo, éxito, fracaso, mejor, peor, grande, pequeño, guapo, feo, caro, barato, listo, tonto….?



Para algunos sería un infierno… por que ya viven en un cielo donde sus parámetros están por encima de el de los demás,… y por ejemplo ser feliz con uno mismo no está definido, no está parametrizado, ni ponderado, ni acotado, y sobre todo, no nos va a dar prestigio respecto al resto de la gente con la que cruzas por la calle.



[ Algunos dicen que NO sé terminar lo que escribo…. Pero es que a partir de aquí, tú tienes que pensar… no pienso dar ninguna conclusión de lo que acabo de decir ]

1 comentario:

Manu Gree dijo...

lo que yo digo es que no sabes terminar lo que escribes, ceroloooooooooooo

(hala, voy a ver si sigo currando, nene)

(ves como no sabes, te equivocaste en la frase final) XDDD